Las imágenes de incontables días se superponen ante mi vista. Son como estampillas de un coleccionista que no hace sino ordenar su vida en base a objetos minúsculos. La tortuga, el té, el mundo, todo encerrado en lo insignificante, todo degradado.Al sentir y saber que estoy pensando, el sol, la luna, el cierzo, el frío, la lluvia o el otoño entero se encierran en este organismo inestable. Hoy, el sol es el que ha ganado y yo queriéndola como jamás la había querido.